lunes, 28 de noviembre de 2011
Miedo.
Miedo a hablar por hablar. Miedo a verte, a quererte. A despertar. Con miedo a disimular y de repente perderte al resbalar. En el miedo al final, el que nunca se ira. Porque el miedo fui yo…El miedo al desastre. A que un día me faltes y a ser un punto y aparte en tu baile. Miedo a no parecer diferente y con suerte a disfrutar… Y acostumbrarme a decir adiós al miedo que gira a mí alrededor. Y acostumbrarme a decir que el miedo venció.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Punto y final
Cuando nos conocimos, ella me dijo: “Te doy el punto final. Es un punto muy valioso, no lo pierdas. Consérvalo, para usarlo en el momento oportuno. Es lo mejor que puedo darte y lo hago porque me mereces confianza. Espero que no me defraudes.” Durante mucho tiempo, tuve el punto final en el bolsillo. Mezclado con las monedas, las briznas de tabaco y los fósforos, se ensuciaba un poco; además, éramos tan felices que pensé que nunca habría de usarlo. Entonces compré un estuche seguro y allí lo guardé. Los días transcurrían venturosos, al abrigo de la desilusión y del tedio. Por la mañana nos despertábamos alegres, dichosos de estar juntos; cada jornada se abría como un vasto mundo desconocido, lleno de sorpresas a descubrir. Las cosas familiares dejaron de serlo, recobraron la perdida frescura, y otras, como los parques y los lagos, se volvieron acogedoras, maternales. Recorríamos las calles observando cosas que los demás no veían y los aromas, los colores, las luces, el tiempo y el espacio eran más intensos. Nuestra percepción se había agudizado, como bajo los efectos de una poderosa droga. Pero no estábamos ebrios, sino sutiles y serenos, dotados de una rara capacidad para armonizar con el mundo. Teníamos con nuestros sentidos una singular melodía que respetaba el orden del exterior, sin sujetarse a él.Luego de buscarlo en vano casi todo el día, me voy de casa, para no encontrar su mirada de reproche, su voz de odio. Toda nuestra felicidad anterior ha desaparecido, y sería inútil pensar que volverá. Pero tampoco podemos separarnos. Ese punto huidizo nos liga, nos ata, nos llena de rencor y de fastidio, va devorando uno a uno los días anteriores, los que fueron hermosos.
Sólo espero que en algún momento aparezca, por azar, extraviado en un bolsillo, confundido con los otros objetos. Entonces será un gordo, enlutado, sucio y polvoriento punto final, a destiempo, como el que colocan los escritores noveles.
jueves, 17 de noviembre de 2011
¿Sabes?.Si, si que lo sabes...
No te acerques, ni invadas lo que yo considero mi espacio
vital. Si dejo que muerdas la manzana no es porque no quiera el paraíso, es
porque creo que el mío puede llegar a ser mejor contigo. No te dejo que me
traigas días llenos de abismos, ni quiero cuentos para no dormir. Dejo que
cruces hacia mi lado de la cama, pero porque en las noches de verano mi calor
no me parece suficiente. Y sobre todo porque cuando ríes, el mundo entero
empieza a darme igual…
A veces no hacemos cosas que queremos hacer sólo para que
los demás no sepan que queremos hacerlas, ¿sabes?. Si, si que lo
sabes...
jueves, 10 de noviembre de 2011
Tengo miedo de que el miedo te eche un pulso y pueda más...
Hay personas que no saben nada y otras que saben demasiado.Al igual que hay miedos y alicientes para superarlos. También está eso a lo que llamamos caída, hablo de esas personas que te dan el impulso para hacerlo y levantar. Pero hay algo que jamas te nombre. A esas personas que les cuesta querer por miedo. Esas que hacen que olvides el miedo y te arriesgues a querer. Que hacen que te de igual el perder que el ganar...
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