Cada día, un poco más.
Cada día, un poco más.
sábado, 14 de abril de 2012
Yo que vivo en la luna...
Yo que vivo en la luna quiero darte mi granito de arena. Palabras que son cadenas. Y si tienes que marcharte llévame en una maleta, yo prometo no pesarte...tú promete no perderla.
miércoles, 4 de abril de 2012
lunes, 12 de marzo de 2012
Límites.
Todo tiene un limite, todo termina siempre donde no puede llegar más, donde se pone el alto, donde se terminan las fuerzas, donde el espacio lo hace imposible, donde hay barreras... la ansiedad se calma, la soledad se transforma en compañía, la tristeza en confort, la incertidumbre en metas, el sueño vuelve, tu cuerpo vuelve a ser tuyo.Somos humanos y nos cansamos de estar sobrellevando ciertas situaciones y hasta algunas personas. Muchas veces pasamos las cosas por alto una, dos, tres o más veces, y la otra persona ni siquiera se percata de que la cuerda no es tan elástica, que todos tenemos un límite y que hasta las cosas de buena calidad se rompen si no se cuidan. Abusar de paciencia y tolerar que la agoten.Mientras la cuerda se siga estirando, no hay mayor inconveniente, siempre se puede regresar al estado anterior... pero cuando se rompió, se rompió y, no volverá a ser como antes, sin importar lo que hagamos, lo que digamos o lo que queramos cambiar... la podemos remendar, pero no será la misma.
viernes, 9 de marzo de 2012
Ahora todo lo que recuerdo es ese instante. Fueron algunos segundos, ni si quiera un minuto, pero ahora son mis noches en vela. Nunca me he arrepentido de nada de lo que he hecho, pues si lo hice por algo sería pero... retrocedería en el tiempo. En ese momento me paralicé, mi mente se quedó bloqueada; me pilló desprevenida. En realidad sí que me lo esperaba, no podía acabar de otra manera, pero ni si quiera cuando pasó fui completamente consciente de ello. Retrocedería en el tiempo y disfrutaría, me dejaría llevar. Hubiese transformado esos segundos en horas y esa noche, te hubiese querido. Retrocedería en el tiempo porque ahora has cambiado de idea y con la excusa de siempre me has dejado aquí. Bajo la ducha. Con mis problemas golpeando en mi cara y mi orgullo llorando, pero a escondidas, camuflándose entre las gotas de agua. Y en un pestañeo caigo en la cuenta de que eres un tsunami, que lo has arrasado todo. Y sin querer, o queriéndolo un poco, me arrasas.
Así todo, me estoy acostumbrando.
Esto es así; un paso adelante y dos atrás....
lunes, 28 de noviembre de 2011
Miedo.
Miedo a hablar por hablar. Miedo a verte, a quererte. A despertar. Con miedo a disimular y de repente perderte al resbalar. En el miedo al final, el que nunca se ira. Porque el miedo fui yo…El miedo al desastre. A que un día me faltes y a ser un punto y aparte en tu baile. Miedo a no parecer diferente y con suerte a disfrutar… Y acostumbrarme a decir adiós al miedo que gira a mí alrededor. Y acostumbrarme a decir que el miedo venció.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Punto y final
Cuando nos conocimos, ella me dijo: “Te doy el punto final. Es un punto muy valioso, no lo pierdas. Consérvalo, para usarlo en el momento oportuno. Es lo mejor que puedo darte y lo hago porque me mereces confianza. Espero que no me defraudes.” Durante mucho tiempo, tuve el punto final en el bolsillo. Mezclado con las monedas, las briznas de tabaco y los fósforos, se ensuciaba un poco; además, éramos tan felices que pensé que nunca habría de usarlo. Entonces compré un estuche seguro y allí lo guardé. Los días transcurrían venturosos, al abrigo de la desilusión y del tedio. Por la mañana nos despertábamos alegres, dichosos de estar juntos; cada jornada se abría como un vasto mundo desconocido, lleno de sorpresas a descubrir. Las cosas familiares dejaron de serlo, recobraron la perdida frescura, y otras, como los parques y los lagos, se volvieron acogedoras, maternales. Recorríamos las calles observando cosas que los demás no veían y los aromas, los colores, las luces, el tiempo y el espacio eran más intensos. Nuestra percepción se había agudizado, como bajo los efectos de una poderosa droga. Pero no estábamos ebrios, sino sutiles y serenos, dotados de una rara capacidad para armonizar con el mundo. Teníamos con nuestros sentidos una singular melodía que respetaba el orden del exterior, sin sujetarse a él.Luego de buscarlo en vano casi todo el día, me voy de casa, para no encontrar su mirada de reproche, su voz de odio. Toda nuestra felicidad anterior ha desaparecido, y sería inútil pensar que volverá. Pero tampoco podemos separarnos. Ese punto huidizo nos liga, nos ata, nos llena de rencor y de fastidio, va devorando uno a uno los días anteriores, los que fueron hermosos.
Sólo espero que en algún momento aparezca, por azar, extraviado en un bolsillo, confundido con los otros objetos. Entonces será un gordo, enlutado, sucio y polvoriento punto final, a destiempo, como el que colocan los escritores noveles.
jueves, 17 de noviembre de 2011
¿Sabes?.Si, si que lo sabes...
No te acerques, ni invadas lo que yo considero mi espacio
vital. Si dejo que muerdas la manzana no es porque no quiera el paraíso, es
porque creo que el mío puede llegar a ser mejor contigo. No te dejo que me
traigas días llenos de abismos, ni quiero cuentos para no dormir. Dejo que
cruces hacia mi lado de la cama, pero porque en las noches de verano mi calor
no me parece suficiente. Y sobre todo porque cuando ríes, el mundo entero
empieza a darme igual…
A veces no hacemos cosas que queremos hacer sólo para que
los demás no sepan que queremos hacerlas, ¿sabes?. Si, si que lo
sabes...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


